Significance

Marca personal · Trayectoria · Nota 02

Ya cambiaste de rumbo. Pero te siguen recomendando para lo de antes.

Cómo darle un lugar a tu trayectoria mientras construyes tu siguiente etapa

¿Tienes una buena reputación, pero te mantiene ocupado en una etapa que ya quieres dejar atrás o que ya no te representa?

Suena el teléfono y contestas; escuchas decir: “Me pasaron tu número porque eres muy bueno para esto”. Y te alegra la recomendación porque sabes que hay confianza, alguien habló bien de ti y quizá haya trabajo. Conforme avanza la conversación, vas descubriendo que te buscan para algo que resolvías hace años y que hoy ocupa un lugar secundario en lo que quieres hacer y proyectar.

Claro que puedes hacerlo. Probablemente hacerlo muy bien e incluso puede convenirte aceptarlo.

Pero si ese tipo de llamadas se repite, vale la pena preguntarte qué está aprendiendo el mercado sobre ti cada vez que vuelves a decir que sí.

Solemos tratar la reputación como algo que hay que aumentar: más reconocimiento, mejores testimonios, más personas hablando bien de nuestro trabajo. Te lo compro, pero yo añadiría una pregunta: ¿hablando bien de qué?

Porque el reconocimiento también debe tener dirección.

Que alguien confíe en ti para ejecutar una tarea dice algo valioso; pero para confiarte una decisión distinta necesitará entender qué parte de tu experiencia te prepara para ella. Esa conexión puede parecerte evidente después de todo lo que has vivido, mientras que quien te recomienda quizá conserve una imagen mucho más simple.

La experiencia que decidimos borrar

Cuando queremos cambiar esa imagen, resulta tentador limpiar la historia. Quitas un cargo, reduces una etapa a una línea, dejas de mencionar a la empresa en la que trabajabas. Sientes que cualquier referencia al pasado vuelve a colocarte ahí.

Lo sé bien; yo he estado ahí, no una, sino varias veces.

Yo revisaría con cuidado qué estás quitando.

En aquella etapa aprendiste a reconocer problemas, tomaste decisiones y entendiste consecuencias. Ahí existe una explicación importante de tu criterio actual y borrarla por completo también puede hacer que tu nueva propuesta parezca recién inventada.

Para mí, el trabajo está en decidir qué papel ocupa esa experiencia en la historia que cuentas hoy. Un cargo puede dejar de encabezar tu presentación y seguir sosteniendo una parte importante de tu credibilidad. Te lo firmo.

Además, hay una distinción que conviene conservar: haber ocupado una posición acredita que estuviste ahí. Lo que hiciste, aprendiste y puedes demostrar ayuda a entender para qué sirve esa experiencia ahora. El nombre de una empresa, por sí solo, no camina, pues deja esa conversación incompleta.

La conversación en el episodio 9

A propósito, esto lo converso en el episodio 9 de mi podcast Pasión y Esencia, junto con Aitor Darkistade.

El pasaje relevante va del minuto 35:41 al 40:23, si quieres echarle un ojo, seguro encuentras algo útil y de paso te suscribes.

Ver el episodio 9 desde el minuto 35:41

En la conversación, Aitor cuenta que, después de dieciséis años en Grupo Modelo, doce de ellos en puestos gerenciales, muchas personas seguían identificándolo como el de la Corona.

Al construir su camino como coach y conferencista, buscó desprenderse de esa asociación, y en ese intento llegó a retirar de su presencia profesional una etapa que explicaba buena parte de su experiencia.

Lo interesante aparece cuando reconoce que, queriendo que lo vieran de otra manera, también había quitado contexto para comprender quién era y de dónde venía.

Entre el 39:39 y el 40:23 planteo algo que considero central: la experiencia ayuda a explicar por qué pensamos como pensamos y defendemos lo que defendemos. Si dejamos fuera esa parte, vamos a terminar contando nuestra historia a medias.

Y ese es el punto que me interesa recuperar: podemos darle un lugar distinto al pasado y permitir que siga aportando, sin que tenga que encabezar cada presentación.

Lo que mostramos también sostiene la asociación

Imagina, por ejemplo, a una consultora que durante años ha impartido talleres de ventas y ahora quiere acompañar a directores en decisiones comerciales.

Su experiencia frente a equipos puede ser muy valiosa. Conoce las objeciones, hábitos y dificultades que quizá otros sólo han visto en un reporte. Hay una base desde la cual ampliar su contribución.

Sin embargo, al revisar su presencia pública encontramos fotos de grupos, diplomas y testimonios sobre lo dinámica que es al impartir un curso. Son pruebas de algo que sabe hacer. Resulta comprensible que sigan llamándola para capacitar.

Pero, ¿qué puede ver un director que le permita confiarle una decisión comercial?

Ahí empezaría yo. Podría mostrar cómo analiza una situación, qué preguntas hace antes de recomendar una intervención o qué criterio utiliza para decidir entre dos alternativas.

Si ya realizó ese trabajo, un caso bien explicado puede ayudar. Si todavía está desarrollando esa capacidad, le corresponde practicarla y construir evidencia.

Cambiar la descripción del perfil sirve cuando el trabajo que viene detrás permite sostenerla.

También cuidaría la prisa. Aceptar un encargo conocido puede ser una decisión sensata para mantener ingresos, atender una relación o disfrutar una actividad que todavía te interesa. ¿Quién le dice que no al dinero?

Lo que conviene observar es cuánto espacio dejas para construir aquello por lo que quieres ser elegido después.

Si todo el tiempo disponible sigue dedicado al trabajo anterior, la siguiente etapa tendrá pocas oportunidades de volverse visible.

Una revisión para esta semana

Yo empezaría con las últimas cinco solicitudes que recibiste. Cinco conversaciones reales dicen más que una definición ideal de tu marca.

1 Mira para qué te están buscando

Anota qué te pidieron y cómo explicaron que llegaron a ti. ¿Qué palabras se repiten? ¿Qué parte de tu capacidad ya reconocen? Conserva las expresiones tal como las dijeron; ahí puedes encontrar la asociación que estás reforzando.

2 Define una situación en la que quieres ser elegido

“Quiero posicionarme mejor” deja demasiadas ambigüedades. Prueba con algo más concreto: “Quiero que me busquen cuando necesiten resolver…”. Describe una situación que puedas atender con solvencia y que quieras trabajar con mayor frecuencia.

3 Conecta tu experiencia con esa situación

Elige dos momentos de tu trayectoria que ayuden a entender por qué puedes aportar ahí. Explica qué hiciste y qué aprendiste que hoy resulta pertinente y que te hace elegible por encima de los demás. Es posible que debas cambiar el énfasis de la historia, conservar un caso o dejar de abrir siempre con el mismo cargo.

4 Haz visible una prueba actual

Esta semana prepara una muestra de tu criterio: un análisis, un caso autorizado o una explicación de cómo abordarías una decisión. Elige algo que le permita a otra persona comprender mejor tu aportación. Si descubres que aún falta capacidad, ahí tienes tu primera tarea.

Después observa las conversaciones que empiezan a llegar. Las asociaciones construidas durante años pueden tardar en cambiar; dales tiempo, pero también razones nuevas para actualizar lo que saben de ti.

Me parece valioso agradecer a quienes siguen recomendándonos por lo que hicimos bien; esa confianza tomó tiempo en construirse. Nos corresponde ahora ayudarles a entender hacia dónde estamos llevando esa experiencia.

Tu trayectoria ya contiene buena parte de lo que necesitas para avanzar. Vale la pena revisar qué estás haciendo con ella y cuánto espacio le estás dando a tu trabajo actual.

Si alguien te recomendara mañana usando exactamente las mismas palabras que hace cinco años, ¿qué parte de ti quedaría fuera?

Si estás de humor y has llegado hasta este último párrafo, déjame un comentario en Significance con dos frases: “Hoy me buscan para…” y “Quiero que empiecen a buscarme para…”. El paso uno es generar consciencia de dónde estamos y a dónde queremos llegar.

— Renier Hanssen

Publicado originalmente en Significance en Substack el 15 de octubre de 2026. Edición web del .

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